Día mundial del reciclaje: ¿Dónde estamos actualmente?

Cada 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje. Una conmemoración que nos invita a reflexionar sobre los desechos que generamos, cómo disponemos de ellos y cómo esto se ve reflejado en la sociedad que construimos a diario. Cuando se menciona el reciclaje gran porcentaje de la población piensa en las botellas plásticas, recipientes de vidrio, cartones o puntos limpios. Pero el concepto no es solo disponer del residuo en un lugar específico. Va más allá.

El proceso se inicia cuando el consumidor utiliza el producto y lo desecha. Parte de la población, gracias a la información disponible, consciente del problema y daño que puede provocar el material en un vertedero, intenta devolver el residuo a la economía circular. Ellos son un factor importante en la cadena para activar la circularidad: son el primer eslabón.

Desde 2016, los esfuerzos gubernamentales para aumentar las estadísticas de reciclaje llegaron con la implementación de la Ley REP, la cual establece la responsabilidad extendida del producto. Es decir, “el que contamina paga”, trazando un camino para mejorar la gestión de los residuos. Actualmente, se complementa con la publicación de la Ley PUSU, la cual regula y reduce el uso de los plásticos de un solo uso. 

Si bien ambas legislaciones buscan aumentar el porcentaje de reciclaje, la diferencia está en el foco de cada normativa. Ambas cuentan con metas graduales, dando tiempo a los consumidores -y a los productores- para adaptarse a las nuevas exigencias. Durante los años de implementación de la Ley REP, se han visto avances sobre todo en la infraestructura y la formalización del reciclaje. Sí, hay más gente reciclando, pero el cambio aún no alcanza un nivel masivo en la población.

El reciclaje no es un proceso aislado, depende de una cadena de valor; considera a todos nosotros como comunidad que descarta productos (en buen estado), a quienes recuperan este material, quienes separan y clasifican, otros transportan y finalmente quienes lo transforman en un nuevo producto de valor. Si algún eslabón falla, se rompe el círculo. En cuanto a la infraestructura y capacidad en el país, es necesario aumentar la inversión no solo pensando en el beneficio económico, sino también social y medioambiental.

Para completar esta cadena, es necesario el trabajo de los expertos. Las instituciones educacionales, centros de investigación y agencias son fundamentales para el avance de metodologías y/o tecnologías que generen procesos más eficientes para todos los eslabones de la cadena. Innovar en los desafíos técnicos de estos residuos es primordial!

No Image Found