Reciclaje, un modelo económico de desarrollo sustentable

29/03/2022 / BY / IN CIPA, Economía circular, Medio Ambiente, Últimas Noticias

Jesús Rodríguez, Ingeniero de Desarrollo.
Gestión Tecnológica y Asistencia Técnica en Polímeros
CIPA

Los materiales plásticos son uno de los que más utilizamos los seres humanos ya que nos brindan múltiples soluciones para la vida moderna. Los encontramos en la mayoría de los productos que utilizamos en nuestro día a día, desde la vestimenta que utilizamos, hasta en los accesorios, utensilios y pasando por los aparatos tecnológicos. Por eso constituyen también los residuos de mayor volumen entre los desechos domiciliarios y los que provienen de las industrias, ya que también forman parte de los empaques y embalajes, principalmente para el sector alimentario.

La gran mayoría de los productos que contienen materiales plásticos convencionales, se fabrican a partir de resinas de origen petroquímico debido a sus grandes atributos, tales como propiedades mecánicas, resistencia química, bajo peso, bajo costo, durabilidad e inocuidad, lo que ha permitido que se apliquen en múltiples actividades de la vida, gracias a que se pueden moldear fácilmente con el calor en infinidad de formas y colores.

Cada año se consumen más de 367 millones de toneladas de plásticos en todo el mundo (Plastic Europe, 2020). Y la gran problemática radica en el mal manejo de los desechos y en su disposición final, ya que muchas veces no se sabe dónde se quedan la mayoría de esos residuos, ya que van a parar a campos, ríos y mares. Esto ha llevado a una acumulación constante de esos desechos, por décadas, generando enormes volúmenes de residuos por toda la Tierra.

Uno de los objetivos del reciclaje es reducir las altas tasas de contaminación por plásticos de desecho y al mismo tiempo disponer de materia prima que ayude a bajar el consumo de materiales vírgenes para la producción de nuevos productos plásticos.

Este enfoque ayuda a conservar mejor los recursos naturales e industriales, usar más eficientemente la energía y evitar que esos materiales lleguen a destinos no deseados, donde pueden ocurrir efectos indeseables, como la fragmentación del plástico en pequeños pedazos (microplásticos) y que cada año contaminan miles de hectáreas de bosques y que llegan al organismo de unos 100.000 mamíferos del mar y a más de un millón de aves marinas, que mueren a causa de esta polución.

Pero al reciclaje no lo podemos ver de forma aislada sino como parte de un modelo económico que se opone a la economía lineal actual que se fundamenta en “extraer, producir y desechar”. La escasez de recursos naturales, junto con el crecimiento de población mundial y los patrones de consumo actual exigen un cambio urgente del modelo lineal por el de la economía circular, que tiene como base el rediseño, la reducción de residuos, la reutilización y reciclaje.

El ritmo actual de la economía lineal no es sustentable y ya nos está llevando a una volatilidad en los precios de las materias primas, a la escasez de insumos básicos para la producción y a un deterioro acelerado del medioambiente.

Según la Asociación de Industriales del Plástico de Chile-ASISPLA AG, en el país se consumen casi un millón de toneladas anuales de materiales plásticos y se recicla un 8,5% lo que equivale a 83.679 t/año (ASIPLA AG, 2019). Es decir, que en Chile hay un enorme espacio para que funcione el reciclaje de forma sustentable. Pero, para que el reciclaje funcione como parte de la economía circular, se debe organizar la recolección de los desechos en puntos limpios o puntos de recolección para los residuos que provienen de las actividades agrícolas, comerciales y algunas domiciliarias; mientras que, en el caso de los desechos industriales, en el marco de la Ley REP, deben ser manejados por gestores certificados por el Ministerio del Ambiente.

Los vertederos no se manejan con criterios sanitarios ni económicos y deben ser eliminados. Los rellenos sanitarios deben ser reconvertidos para que puedan convertirse en centros de selección y aprovechamiento de desechos reciclables. La mala gestión de los desechos ha promovido la generación de microbasurales, basurales y grandes vertederos ilegales que afectan los suelos, los acuíferos, la flora y fauna local.

El reciclaje comienza como un modelo de desarrollo sustentable con el manejo de los desechos que provienen de los sectores comercial y domiciliario en las comunas, con el diseño de legislaciones que lleven a la selección en origen, que facilite la separación de los diferentes materiales reciclables, entre ellos los plásticos. Esto implica la formación de un círculo virtuoso entre las autoridades municipales, las comunidades organizadas y la industria del reciclaje.

En el centro de investigación de polímeros avanzados-CIPA y su empresa de servicios Gestión Tecnológica y Asistencia Técnica en Polímeros/GT-ATP contamos con amplia experiencia en cuanto a la caracterización de los diferentes materiales reciclables (plásticos, madera, caucho) y también para actuar como entidad colaboradora, a fin de apoyar a las empresas o emprendimientos para la búsqueda de recursos en las fuentes de financiamiento público en proyectos dirigidos al aprovechamiento de los desechos o residuos que provienen de actividades industriales, minería, pesca, acuicultura y agricultura.

El reciclaje de materiales plásticos es una actividad sustentable, pero de la mano de buenas políticas públicas y de la tecnología que permita el eficiente aprovechamiento de los desechos. Los invitamos a comunicarse con CIPA y su empresa de servicios GT-ATP para apoyarle en sus proyectos. Estamos a su disposición por el correo contacto@cipachile.cl o por nuestra página web www.cipachile.cl.

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