Llegó la Ley de plásticos de un solo uso: ¿qué hacemos ahora?

24/02/2022 / BY / IN CIPA, Economía circular, Últimas Noticias

 

Ing. Jesús Alberto Serrano Zarza, Coordinador de Planta Piloto.
Gestión Tecnológica y Asistencia Técnica en Polímeros (GT-ATP)
CIPA

Este mes fue publicada en el Diario Oficial la famosa “Ley de plásticos de un solo uso” o Ley 21.368. Así, desde el 13 de febrero de 2022, entró en vigencia la primera fase de esta normativa que fomentará el uso de materiales más amigables con el medio ambiente, incentivando desarrollos que vayan de la mano con la economía circular, la reutilización y el uso de materiales biodegradables compostables. Entramos en un período de transición que culminará en agosto de 2024, cuando vendrá la total implementación de esta legislación en Chile.

Pero, ¿qué implica esta primera etapa de la Ley? En los primeros seis (6) meses, productos plásticos como bombillas, cubiertos (o servicios), revolvedores, pocillos, vasos, envases de poliestireno (o “plumavit”) y hasta los sachets o sobrecitos (donde vienen salsas o aderezos) deberán desaparecer de circulación. Esto implica que comercios de distintos tamaños dejarán de entregar a sus clientes este tipo de productos o empaques. Locales comerciales que ofrezcan alimentos y comidas preparadas (restaurantes, casinos, fuentes de soda, cafeterías, panaderías, bares y similares) tendrán que adaptarse, rápidamente, para entregar opciones reutilizables o biodegradables compostables, este mismo año.

Aunque para muchos este tema parezca una gran sorpresa (ingrata o no), esta Ley no apareció de un día para otro, fue publicada el 13 de agosto de 2021 y anunciada con anticipación. De hecho, en nuestra edición del Newsletter JULIO 2021, con el título: “La Ley de plásticos de un solo uso: ¿qué viene ahora?”, ya habíamos advertido lo que venía con todas sus consecuencias, pero también con las soluciones basadas en biomateriales.

La reacción entre los negocios que venían utilizando los plásticos de un solo uso ha sido variada, ya que la capacidad de adaptación a las nuevas opciones para cumplir las normativas no es la misma. Y lo que viene con esta Ley 21.368 en las próximas etapas llevará a esfuerzos mayores por parte del comercio. Aquí queremos hacer un llamado para tomar en cuenta los siguientes puntos, por ejemplo:

  • En un plazo máximo de dos años (hasta el año 2024), los comercios que expenden comidas preparadas deberán ofrecer productos reutilizables, para el consumo de alimentos al interior de sus establecimientos.
  • En el mismo plazo, los negocios de tipo delivery podrán entregar envases y contenedores de comida plásticos, únicamente si son materiales biodegradables compostables, debidamente certificados.
  • A partir de los seis meses desde la publicación de la Ley, todos los supermercados y pequeños negocios deberán vender bebidas en botellas de PET, en formato retornable, así como recibir los envases de sus consumidores.
  • Por otra parte, apenas el próximo año, esto aplicará también a las tiendas de conveniencia y almacenes (esto para el año 2023).
  • Las botellas retornables de PET deberán contener un porcentaje del 20% de plástico que haya sido reciclado a nivel nacional (recordemos la “Ley REP”).

Cualquier persona podrá denunciar a quienes no cumplan con esta normativa. El cumplimiento será fiscalizado por las municipalidades, lo cual podría devenir en multas de entre 1 y 5 Unidades Tributarias Mensuales (UTM) por cada producto entregado que no sea de material biodegradable compostable. Estas sanciones serán aplicadas por los juzgados de policía local y serán a beneficio de la municipalidad. Por su parte, los supermercados que quebranten esta Ley serán sancionados con entre 1 y 20 UTM por cada día en que no cumplan.

Esto claramente representa un problema para toda una cadena, que venía funcionando desde hace muchos años de forma bien estructurada, desde los comercios de alimentos preparados, supermercados hasta negocios de barrio, empresas fabricantes de empaques y envases, hasta las comercializadoras de resinas plásticas convencionales. Sin embargo, la otra cara de la moneda es que podemos ver esto como un desafío, que nos llama a la innovación en este campo y que nos conducirá a tomar la delantera en un tema que busca disminuir los desechos plásticos con ayuda de nuevos materiales y nuevas tecnologías.

Sabiendo la situación actual y futura, nos podemos preguntar entonces: ¿qué hacemos ahora? Primero, en el caso de los consumidores, nos toca adecuarnos y educarnos; por ejemplo, portar con nosotros algún cubierto reutilizable, cuando sea posible y una bolsa también. Si bien las autoridades tienen la responsabilidad de formar y educar a la población, la primera responsabilidad debe ser de nosotros mismos, para educarnos en estos temas como el reciclaje y la reutilización.

Segundo, en el caso de los productores, fabricantes o importadores de empaques y embalajes de la industria del plástico: la buena noticia es que existe una creciente oferta de plásticos biodegradables y compostables, que si bien suelen ser más costosos que los plásticos convencionales (que irán desapareciendo del mercado), son cada vez más accesibles. En el mercado internacional se puede encontrar una serie de plásticos compostables, entre los que destacan el ácido poliláctico (o PLA por sus siglas en inglés), el polibutilén adipato-co-tereftalato (PBAT), los polihidroxialcanoatos (PHA), la policaprolactona (PCL) y por supuesto los almidones termoplásticos (una interesante opción tanto para productos sólidos macizos, como para bandejas y espumados). Y, por otra parte, hay un mundo de oportunidades en el desarrollo de los plásticos biodegradables compostables, en mezclas con innumerables materiales naturales, provenientes del mundo vegetal, donde nos encontramos con novedosos e increíbles ecodiseños y muchos desarrollados en Chile.

Desde nuestro centro de investigaciones CIPA tenemos a su disposición ensayos para estudiar la compostabilidad de los materiales, así como numerosos desarrollos en productos biodegradables y compostables, que incluyen el uso de PLA, PBAT y almidón termoplástico, entre otros; además, nuestro plástico compostable nacional: Flexbio. Por otra parte, nuestro personal especializado en polímeros estará en capacidad de apoyarles en la selección de materiales (nacionales o internacionales), asistirlos en el procesamiento o transformación, en la verificación de propiedades y características de las materias primas plásticas biodegradables que sean de su interés. También tenemos líneas de estudio en reciclaje y reciclabilidad de materiales, en concordancia con las normas internacionales.

El momento para sustituir los materiales plásticos convencionales de un solo uso ha llegado ya. Estamos a su disposición en CIPA por el correo contacto@cipachile.cl o a través de nuestra página web www.cipachile.cl.

 

                Figura 1. Envase tipo vaso biodegradable y compostable fabricado con el Flexbio de CIPA

 

 

Figura 2. ARRIBA. Cubiertos y platos desarrollados con mezcla de biopolímero y desechos vegetales. ABAJO. Tabla para cortar alimentos, fabricada con mezcla de biopolímero y desechos de cáscaras de nuez (desarrollo de la startup chilena VALNUX con el apoyo de CIPA).                                                                                                     

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