Jesús Rodríguez, Ingeniero de Desarrollo, Gestión Tecnológica y Asistencia Técnica en Polímeros (GT-ATP), CIPA

En la actualidad, se habla mucho sobre conceptos como sustentable, biodegradable y compostable, en referencia a envases y embalajes (E&E) de diversos productos; sin embargo, no se presenta el respaldo técnico adecuado que valide dicha condición. Le toca al usuario final determinar, si efectivamente el producto cumple o no con esa condición, por la observación si se presenta el efecto de “biodegradado” o desintegrado, cuando se dispone finalmente de dicho empaque, bajo condición de compostaje.

Para mostrar las evidencias técnicas de que un E&E es verdaderamente «biodegradable» y/o «compostable», se cuenta con una poderosa herramienta en la norma europea UNE-EN 13432, que establece las propiedades que debe presentar un material para ser catalogado así.

Si un material para embalaje, como una bolsa, cumple con esta norma, eso significa que puede reciclarse por biodegradación. Esto resulta relevante en la actualidad en el caso de Chile, ya que está en vigencia la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor REP, que junto con la Ley de Plásticos de un Solo Uso, promueven el uso de envases y empaques biodegradables y compostables. Pero, como ya mencionamos al principio, existen muchos productos comercialmente disponibles, que en su descripción plantean que son biodegradables y compostables, pero en la realidad no presentan señales de degradación bajo la condición especificada, ya sea bajo compostaje (doméstico o industrial) o bajo suelo, por lo cual resulta imprescindible una validación preliminar de ese artículo.

El uso de materias primas y energía de origen fósil supone una enorme carga para el medio ambiente, siendo los residuos plásticos y los microplásticos sintéticos los que más contaminan los ecosistemas. La norma UNE-EN 13432 contribuye a que las empresas, como los consumidores finales, sean conscientes de la degradabilidad de los E&E que utilizan. La norma UNE-EN 13432 hace referencia a la degradabilidad del material, pero no se refiere necesariamente a las materias primas. Este aspecto es importante porque, aunque los materiales de un E&E tengan origen natural (fabricados con biomateriales), esto no significa necesariamente que también sean biodegradables.

Según la norma UNE-EN 13432, para que un material se defina como “compostable” debe presentar las características siguientes:

  • Limitada presencia de metales pesados y otros, tales como: zinc, cobre, níquel, cadmio, plomo, mercurio, cromo, molibdeno, selenio, arsénico y flúor, establecidos por la norma
  • Degradarse, como mínimo, un 90% entre 45 días y hasta 180 días, bajo condición de compostaje, comparado con una muestra referencia (generalmente es celulosa). La validación es por la norma ISO 14855.
  • Desintegrarse, al menos, un 90% en fragmentos con dimensiones inferiores a 2 mm.
  • Los restos desintegrados no debe generar ninguna alteración en el compost obtenido; esto es validado, a través de los valores, dentro de los límites de la norma:
  • en el pH
  • contenido salino
  • concentración de sólidos volátiles y
  • concentración de nitrógeno, fosforo, magnesio y potasio.

La toma de conciencia sobre el tema medioambiental ha generado un aumento de la demanda de E&E con la certificación UNE-EN 13432. En consecuencia, a mediano plazo esto permitirá reducir el uso de materiales de difícil degradación y también la carga que presentan sobre el medio ambiente, por ser materiales no ecoamigables. Por el contrario, al utilizar bolsas o materiales de E&E que cumplan la norma UNE-EN 13432, podemos estar seguros de que son compostables y que tendrán un impacto mucho menor sobre el medio ambiente, comparados con los embalajes que no cumplen con dicha norma.

Por otra parte, las legislaciones serán cada vez más estrictas en cuanto a la conservación del medio ambiente, siendo un hito la reciente presentación de un proyecto de ley que sanciona el “lavado verde de imagen”, que avanza en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados y Diputadas de Chile. “El “ecoblanqueo” o “greenwashing” es una estrategia publicitaria que no se condice con el proceso productivo de la empresa, no tiene mejora significativa en el medio ambiente y solo busca reportar réditos comerciales, sin alterar su proceso productivo”, así lo expuso la ministra del Medio Ambiente, Maisa Rojas.

Este proyecto de ley también involucra la creación de un reglamento que dictará el Ministerio de Medio Ambiente -previa coordinación con el Ministerio de Economía-, que nombrará los conceptos, indicadores, estándares y certificaciones respecto a la publicidad de sustentabilidad de las empresas.

En CIPA hemos implementado la metodología descrita en la norma ISO 14855, según lo establecido en la norma UNE-EN 13432, para determinar el grado de biodegradación bajo condición de compostaje de un material empleado como envase o embalaje, así como también metodologías complementarias como lo establecido en la norma UNE-EN 20200, para la determinación del grado de desintegración de un material bajo condición de compostaje, y de esta manera, podemos validar si efectivamente un artículo cumple con el requisito de biodegradabilidad, y de esta manera, ofrecer respaldo técnico para la validación de un artículo con características como biodegradable y compostable.

Los invitamos a entrar en contacto con CIPA o con su empresa de servicios técnicos GT-ATP, por los correos contacto@cipachile.cl o contacto@gt-atp.cl o sino por la página web: www.cipachile.cl, para que soliciten el índice de reciclabilidad para su E&E plásticos, de acuerdo a la norma UNE-EN 13432. Los atenderemos gustosamente.