¿La batalla es contra el plástico?

03/12/2019 / POR / En Ciencia y Sociedad, CIPA, CIPA en la prensa, Últimas Noticias

Si se quisiera plantear un título provocador y que sea disruptivo ante la sensibilidad del público, éste bien podría ser: “El plástico sale al rescate del medioambiente”.

Quizá usted derramaría su café matinal, pues puede resultar casi escandaloso leer algo así, después de haber visto imágenes en internet de la “isla de plástico” o de la tortuga a la que se le extrae de su nariz una bombilla, de aquellas que se utilizan para sorber diversos tipos de bebestibles. Sin embargo, usted tal vez derramaría su segunda taza de café del día al leer que las bolsas de plástico son menos nocivas que sus similares de papel en términos medioambientales.

La razón es que las bolsas de papel requieren cuatro veces más energía para producirse; además de que generan emisiones al agua, la tierra y el aire, y también demandan mayor energía para su transporte.

Esto no se trata de hacer una defensa de la bolsa plástica -todo lo contrario-, sino de profundizar en el debate, sin generalizar e invitando a informarse en torno a los beneficios medioambientales derivados de los plásticos que, dicho sea de paso, representan el 4% del uso total de los productos derivados del petróleo.

Si realmente queremos reducir gases de efecto invernadero y calentamiento global, debemos reparar en nuestro consumo de dichos productos: pinturas, vestimenta, utensilios para el hogar, vehículos terrestres, acuáticos y aéreos, insumos médicos, artículos electrónicos, materiales de construcción, artículos para el deporte, insumos agrícolas, entre muchos otros.

Nosotros, las personas, los consumidores, somos quienes regulamos el mercado y si demandamos en exceso, pues bien, “el mercado proveerá”. Otro gran desafío en estos tiempos es la gestión de los residuos post consumo, bajo un concepto de “economía circular”. Esto requiere un esfuerzo desde todos los sectores: sociedad, gobierno, privados y academia. Debemos inyectar conocimiento, tecnologías e infraestructura, además de incentivos a las empresas para que la gestión de los residuos se transforme en una actividad productiva y sostenible.

Ciertamente no será fácil, pero estarnos dando los primeros pasos.

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