¿Es el plástico un enemigo del medioambiente?

16/11/2021 / BY / IN CIPA, Newsletter

Ing. Ximena Bustos P. Coordinadora de Análisis y Ensayos, Gestión Tecnológica y Asistencia Técnica en Polímeros (GT-ATP) CIPA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace ya varios años que el plástico comenzó a tomar mayor protagonismo en la vida diaria de las personas. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que está entre nosotros, pero ahí está presente, haciéndonos la vida más fácil y hasta más saludable, algo que se ve diariamente y se ha visto especialmente en estos últimos dos años, con la crisis sanitaria que nos trajo el COVID-19, en los elementos de protección personal.

La gran popularidad del plástico se debe a que es un material económico, limpio y resistente, inmensamente versátil, ideal para una amplia gama de aplicaciones industriales y de consumo.

El término «plástico» proviene del griego “plastikos” cuyo significado es “algo que se puede moldear fácilmente”, lo que se relaciona con su principal propiedad que es su capacidad de ser modelado con ayuda del calor durante su transformación. Y así ocurre, ya que cuando el plástico se funde, ya que permite prensarlo, extruirlo o inyectarlo, para obtener diferentes formas, tales como: películas, láminas, fibras, placas, tubos, botellas, cajas y un sinnúmero de piezas más.

El plástico forma parte de una familia mucho mayor de materiales que son los polímeros sintéticos, procedentes del petróleo que, combinados con otras sustancias, los aditivos químicos, adquieren nuevas propiedades en cuanto a textura, resistencia a la temperatura, maleabilidad, estabilidad, brillo, entre otros atributos. Las diferentes combinaciones posibles entre varios tipos de plásticos mezclados o formando estructuras, junto con los aditivos químicos, dan lugar a una gama de variantes posibles y dan origen a nuevos tipos de materiales.

Los nombres completos de los materiales plásticos convencionales son complejos debido a su formulación química, así que es usual nombrarlos por acrónimos. Los polímeros más usados y más abundantes son el polietileno de alta densidad, polietileno de baja densidad, policloruro de vinilo, poliestireno, polipropileno y polietileno tereftalato (HDPE, LDPE, PVC, PS, PP y PET, respectivamente, según sus siglas en inglés), constituyendo entre ellos el 90% de la producción de plástico a escala global.

Además de su composición, el plástico se clasifica también en función de su degradación en el ambiente. En ese sentido, podemos encontrar plásticos: convencionales de origen fósil, oxo-biodegradables, biodegradables y compostables. La velocidad de la degradación de los plásticos depende de múltiples factores medioambientales a los que se expongan. Así, a medida que pasa el tiempo, bajo el efecto de la radiación solar y otros procesos químicos, físicos y/o biológicos, los plásticos pierden propiedades mecánicas y se fragmentan en partículas.

Pero el gran tema es que los plásticos convencionales pueden demorar hasta 500 años o más en degradarse completamente, lo cual constituye un problema por su acumulación en diferentes espacios naturales, tales como montañas, bosques, playas, ríos, lagos y mares. Y ante la acumulación actual de millones de toneladas de desechos plásticos en los medios naturales y en las ciudades, pareciera que el plástico no se lleva bien con el medioambiente. Por esa razón el plástico, a pesar de ofrecer tantas bondades a la humanidad, ha sido catalogado como enemigo del medioambiente, a nivel mundial.

Entonces surge la gran reflexión sobre el plástico y su impacto en el ambiente, que nos lleva a la gran conclusión de que el plástico en verdad no es el culpable, sino más bien la pésima disposición y aprovechamiento de los desechos que le hemos dado todos los seres humanos.

En Chile se han realizado esfuerzos importantes que impulsan hacia una economía circular y gestionar una sostenibilidad de la industria del plástico, un ejemplo es la Ley REP, es decir, la Ley 20.920 para la Gestión de Residuos, la Responsabilidad Extendida del Productor y el Fomento al Reciclaje. Esta legislación obliga a los fabricantes e importadores de seis productos prioritarios a organizar y financiar la gestión de residuos derivados de su comercialización en el país, con el objetivo de disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización, reciclaje y otro tipo de valorización.

Así se propone una solución más sostenible, que incluye una orientación hacia una economía del plástico más circular, en la cual los nuevos productos provengan de la producción existente, por medio de la reutilización y reciclaje de los materiales, transformando el concepto de desecho, ya que todos los plásticos han de ser reciclados y reciclables.

El Centro de Investigación de Polímeros Avanzados CIPA, cuenta con un personal bien capacitado y calificado, con maquinarias y equipos especiales para el procesamiento de materiales plásticos, todo para el aprovechamiento tecnológico de los «residuos» y subproductos, lo que nos permite conducir a nuestros clientes hacia el escenario de la economía circular.

Les invitamos a contactarnos y traernos sus problemas o sus ideas sobre los desechos plásticos que tengan, que nosotros los convertiremos en verdaderas soluciones circulares. Para mayor información, estamos a su disposición por contacto@cipachile.cl.

 

El plástico es catalogado como enemigo del medio ambiente, pero los desechos no llegaron solos a los espacios naturales, la mala disposición y la falta de conocimiento sobre su manejo los han llevado hasta allí.

 

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