Los desechos de textiles: ¿un problema o una oportunidad?

29/12/2021 / BY / IN CIPA, Economía circular, Reciclaje, Últimas Noticias

Yanina Saravia Montero, Ingeniero de Desarrollo

Gestión Tecnológica y Asistencia Técnica en Polímeros GT-ATP

CIPA

En la sociedad actual, consumista y lineal, los vertiginosos cambios en las tendencias en el vestir han dado origen a un tipo de moda rápida, con ropa barata, un fenómeno global conocido como el fast fashion (comprar, lucir y botar), que ha puesto a trabajar a toda máquina a una de las industrias con mayor impacto sobre el medio ambiente, con un aumento en la producción de textiles, nunca visto antes, y con una tremenda consecuencia: la generación de enormes cantidades de desechos textiles.

El impacto ambiental de la industria textil es de alcance global. Solo en la Unión Europea ese efecto ambiental representa, en algunos casos, un 2% y en otros, hasta un 10%, en los países productores, donde la huella de carbono y los efectos sobre el agua son mucho mayores. Para la confección de hilados en fibras, tejidos y teñidos, entre otros procesos, se invierten grandes cantidades de agua. Algo similar ocurre con la producción de algodón no sostenible, en que también se gastan pesticidas y fertilizantes (El Ágora, 20-09-21).

Un estudio de la ONU de 2019, concluyó que la producción de ropa en el mundo se duplicó entre 2000 y 2014 y que se trata de una industria «responsable del 20% de las aguas residuales a nivel global». Así, para fabricar una camiseta de algodón, se invierten 2.700 litros de agua dulce, lo que equivale a la cantidad de agua que necesita consumir una persona en 2 años y medio de su vida (Europarl.eu 2019/2020).

Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2015 la producción textil emitió el equivalente a 1,2 billones de toneladas de CO2, más que la suma de lo expulsado a la atmósfera por el transporte marítimo y por la aviación internacional juntos. Y el lavado de materiales sintéticos, podría generar hasta 0,5 millones de toneladas de microfibras al año que terminarían en los océanos, lo que representa el 35% de los micro plásticos liberados en el medio ambiente (AEMA, 2019).

Los residuos textiles se componen principalmente de prendas de vestir en desuso, calzado y telas que provienen de uso doméstico (pantalones, camisas, camisetas, abrigos, zapatos, sábanas, toallas y otros). En un alto porcentaje se trata de materiales reciclables, pero solo se recuperan para hacer ropas nuevas menos del 1%, según Circular Fibres Initiative, lo que supone una pérdida anual de más de 100.000 millones de dólares en materiales que no se aprovechan. Se estima que el 87% de los desechos textiles se queman en vertederos o va a parar a los mares.

En la actualidad Chile lidera el ranking en Sudamérica sobre consumo de ropa per cápita, ya que cada chileno consume alrededor de 50 prendas textiles y casi 6 pares de zapatos (El Mercado de la moda en Chile, ICEX, 2021). Por otra parte, Chile es el primer importador de ropa usada en América Latina, según informes de la agencia AFP, con fardos que llegan a la zona franca del norte del país, provenientes de Estados Unidos, Canadá, Europa y Asia. Así, tanto en Alto Hospicio, Iquique y en una parte del desierto de Atacama se encuentran gigantescos basureros de desechos de ropa, ya que cerca de 59.000 toneladas anuales entran a nuestro país, y al menos 39.000 toneladas terminan como basura escondida en las arenas (El mostrador, 12-11-21).

Pero algo muy positivo que ha surgido en Chile son diversos emprendimientos en torno al tema de los desechos textiles, que están convirtiendo, con esfuerzo e ingenio, un problema en una verdadera oportunidad. Así encontramos, desde la reutilización de las prendas, que están en buen estado para darles una segunda vida, como en Travieso, en Providencia, RM. O bien, empresas que gestionan el desecho textil, reconvirtiéndolo o reciclándolo, como en ECOFIBRA de Alto Hospicio o en Ecocitex en Macul, RM.

En estas empresas, como en otras más, se comienza por un proceso de clasificación y luego disposición, ya sea para reutilización como ropa de segunda mano o bien, para su transformación en nuevos productos, como: bolsos y mochilas, eco rellenos, hilado textil o hasta en paneles aislantes para la construcción, ignífugos e hidrofóbicos.

En CIPA, estamos trabajando en forma constante en iniciativas innovadoras, en relación con la Ley REP, que incluyen a los desechos textiles, para convertir problemas en oportunidades. Actualmente estamos trabajando con una empresa del sur de Chile, buscando alternativas para el reciclaje de textiles desechados, que provienen del sector alimentos. La idea es hallar la mejor alternativa de reciclaje en estructuras de telas multicapas y luego desarrollar prototipos a pequeña escala; y en una segunda etapa, llevarlos a un aprovechamiento a escala industrial, para insertarlos en la economía circular.

Estamos a su disposición para ayudarles en sus proyectos para el reciclaje de desechos de textiles y de otros materiales, en nuestro centro de investigaciones en Concepción, tanto en nuestros laboratorios para análisis y ensayos de materiales, como en la Planta Piloto, para el desarrollo de prototipos. Escríbanos a nuestro correo: contacto@cipachile.cl, donde gustosamente los atenderemos.

Grandes basureros de desechos de ropa en el desierto de Atacama, Chile (fotos cortesía Clarín, 11-11-2021)

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