Usan conchas para generar biomaterial que puede absorber metales del agua

11/30/2019 / POR / En CIPA, CIPA en la prensa, Emprendimiento, Medio Ambiente, Últimas Noticias

Proyecto liderado por Dariela Núñez, investigadora del Cipa, revaloriza un residuo acuícola que suma miles de toneladas al año y el horizonte es usarlos para desarrollar filtros.

Aunque es la Región de Los Lagos la que lidera la producción de moluscos en Chile, la Región del Biobío aporta con cerca del 20% del total nacional. En términos cuantitativos, es to significa que cada año se pro duren cerca de 500 mil toneladas de moluscos a nivel local.

Pero, interesante es saber que una cantidad no despreciable de dicha cifra se transforma en desecho, ya que gran parte corresponde a los exoesqueletos de estas especies marinas, es decir, a las conchas, afirma Dariela Núñez, ingeniera civil bioquímico y doctora en Biotecnología, investigadora del Centro de Investigación de Polímeros Avanzados (Cipa), precisando que esta estructura equivale a cerca del 40 a 60% del peso total de estos animales.

Así, cuando se consumen estos alimentos, las conchas se botan; y en el caso de la industria exportadora de moluscos en conserva, sólo extraen la carne para envasar y debe dejar estos residuos, que generan malos olores, en vertederos, acumulándose miles de kilos de ellos anualmente.

El problema es que esto no solo implica un costo adicional para el sector productivo, sino que es una acción que, finalmente, termina desperdiciando un enorme potencial que hay en las conchas y que podría transformarse en importantes réditos para la sustentabilidad local, beneficiando al medio ambiente y también a la salud de la población.

Y es que en la composición de éstas hay una gran propiedad des-contaminante escondida; algo que tiene claro y está aprovechando la doctora Núñez mediante una línea de investigación que ya transita por un segundo proyecto y que revaloriza estos residuos de la industria al utilizarlos para desarrollar un biomaterial llamado hidroxiapatita, el que es capaz de absorber metales del agua.

TRABAJO CIENTÍFICO

La hidroxiapatita es un mineral y material biológico que, explica, «normalmente se encuentra en la naturaleza como componente de los huesos y dientes, y dentro de sus múltiples propiedades, y por tanto de los usos que tiene, está que tiene la capacidad de absorber metales desde distintas matrices, como el aire o el agua».

En el laboratorio lo han podido sintetizar desde las conchas, pues cuenta que éstas «tienen alto contenido, cerca del 95%, de carbonato de calcio, compuesto que usamos como materia prima para producir el biomaterial».

El trabajo científico que ha derivado en este desarrollo comenzó en 2017, cuando Dariela Núñez llegó al Cipa a través del Programa Atracción e Inserción de Capital humano Avanzado (PAI) de Conicyt y se integró al área de remoción de especies contaminantes, donde se le planteó el desafío de revalorizar algún residuo que se generara en la Región del Biobío.

Así, se inició el primer proyecto, en el que trabajó junto a un alumno tesista y donde la investigación apuntó a experimentar para desarrollar el material, probarlo en distintas matrices poliméricas para determinar cuál tenía mayor capacidad de remoción, y haciendo pruebas en columnas para evidenciar su funcionamiento. «Hicimos varias pruebas para ver cuántos metales podía remover el biomaterial desde el agua. Es capaz de remover plomo, cobre, mercurio, zinc, hierro, manganeso», detalla con emoción.

De la mano de dichos resultados favorables, se avanzó a la segunda y actual fase: «desarrollar filtros que se pueden aplicar en las llaves para consumo humano», apunta Núñez.

Esta etapa y ambición científica ha sido posible tras la adjudicación de un proyecto Fondef de Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU), concurso que tiene por objetivo incentivar el desarrollo de ciencia aplicada por parte de los universitarios y que comenzó a ejecutarse en agosto de 2019 y tiene un año de plazo de duración.

LA APLICACIÓN Y FUTURO

El filtro que buscan desarrollar puede tener una aplicación industrial y doméstica, pero en ésta última está puesto el gran horizonte del proyecto. En ese sentido se espera llegar a resultados que permitan aspirar a obtener un producto que pueda comercializarse masivamente, y así impactar a la población general.

Una meta realista y que esperan alcanzar en el Cipa, pues según su director ejecutivo, doctor Claudio Toro este nuevo desarrollo tecnológico «representa una alternativa promisoria para el futuro del agua», al permitir purificarla si está contaminada con metales pesados.

Destaca, además, que «genera un impulso a la economía circular y prácticas sustentables para la conservación de la biodiversidad».

Desde allí y pensando también en el futuro, Dariela Núñez no descarta seguir profundizando en la línea de investigación y probar el biomaterial para descontaminar en otras matrices y, de hecho, lo define como «ideal».

Sobre esto, cree que son altas las oportunidades si se desarrolla un nuevo proyecto para descontaminar tierras donde hayan metales pesados. «La hidroxiapatita también sirve para inmovilizar metales en el suelo. Al aplicarla, aunque no tiene la capacidad de extraerlos, el metal queda retenido y por tanto ya no queda biodisponible», explica, por lo que puede ser una alternativa favorable en terrenos contaminados y que luego puedan aprovecharse mejor para fines como cultivos y otros usos.