Y la ciencia en regiones…

04/05/2019 / POR / En CIPA en la prensa, Últimas Noticias

Columna de opinión en Héureka por Claudio Toro, director ejecutivo de CIPA y Coordinador de la Red Nacional de Centros Regionales.

Hoy la ciencia chilena parece gozar de buena salud. Con la implementación de un nuevo ministerio, vive un momento único. Desde regiones nos preguntamos qué rol hemos de desarrollar cada uno tanto en el diseño como en la aplicación de este nuevo marco estratégico.

En cuanto al diseño, ciertamente deberá abordar los desafíos y oportunidades locales, los que están considerados en diagnósticos, las Estrategias de Desarrollo Regional (EDR) y las Estrategias Regionales de innovación (ERIs), cuando existan. En otros casos, habrá que diseñarlas y determinar las prioridades estratégicas.

Con respecto a la implementación será un desafío aún mayor. Coordinar las acciones de carácter científico en pos del desarrollo regional, de acuerdo a la ley de Fortalecimiento a la Regionalización, con las agencias existentes, los Gobiernos Regionales (GOREs), las instituciones que hoy en día desarrollan ciencia como parte de su primera o segunda misión, los científicos, etc. Será un reto de articulación.

Su implementación implicará crear capacidades y preparar masa crítica a nivel regional, por lo tanto, nuevas oportunidades. Eso es bueno. Esta será una función clave de las futuras Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMIAS), quienes deberán comprender a las regiones y sus potencialidades. Según se ha indicado en los primeros pasos del ministerio, serán ellas las que brindarán apoyo técnico a los GOREs, asesorando en la elaboración y revisión de sus políticas y estrategias en ámbitos de ciencia y tecnología.

En este sentido, cabe preguntarse por las contrapartes de estas SEREMIAS. Algunas regiones avanzaron en la creación de los Comités de Desarrollo Productivo (Antofagasta, Biobío y Los Ríos) para consolidar Sistemas Regionales de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Otras cuentan solamente con Comisiones de Ciencia y Tecnología y/o Comisiones de Fomento Productivo, alojadas en los Consejos Regionales (CORE), hasta el momento con caminos separados de agencias de fomento como CORFO y SERCOTEC. Cabe señalar además la existencia de gremios productivos de larga trayectoria en las regiones, quienes también tienen entre sus funciones promocionar la innovación basada en ciencia.

Otra interrogante de peso está relacionada con la futura Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo, sucesora legal de CONICYT en materias de su competencia ¿Seguirá funcionando con programas concursables a nivel nacional, con el consecuente balance geográfico actual en la entrega de recursos? o bien ¿dispondrá de recursos exclusivos para propósitos regionales? Actualmente, existe el Programa Regional que cuenta con un presupuesto aproximado de cinco mil millones de pesos para la mantención de, ahora 9 Centros Regionales de Desarrollo CyT, aproximadamente un 1,6% del total del presupuesto del CONICYT ¿será suficiente?

Sí, seguramente en la implementación nos enfrentaremos a un estado de caos. Hay que tener confianza en que las acciones de coordinación que se lleven a cabo funcionarán, y que así las regiones podrán desarrollar capacidades para orientar apropiadamente el gasto en el marco de la política nacional de CyT.

Debemos aprender del pasado y evitar los sesgos producidos con otras políticas, como ocurrió con la de la Ley de Fortalecimiento a la Regionalización. Acá se excluyó a Centros Regionales de Desarrollo CyT, INFOR e INIA, para establecer convenios y ejecutar los recursos del FIC-Regional. Ciertamente no hubo mala intención, pero el resultado es bastante contradictorio; instituciones que se dedican a resolver desafíos territoriales vía generación y aplicación de conocimiento e innovación, no pueden ejecutar recursos del Fondo de Innovación para la Competitividad.

Pero también debemos planificar el futuro y evaluar cuánto impactará realmente en las regiones esta orientación del gasto regional en el marco de la política de CyT. Para hacer una política regional debemos tomar en cuenta las prioridades regionales e integrarlas: Ciencia y Tecnología regional CON las regiones.