Seminario Internacional organizado por CIPA y CIDAPA, convocó al sector público y privado para abordar oportunidades del uso de polímeros en agricultura

11/16/2018 / POR / En Últimas Noticias

Por Adolfo Hernández (CIPA).

Pese a la reciente promulgación de la Ley de Bolsas en Chile, académicos y empresarios sostienen que la aplicación del plástico en cultivos presenta gran potencial para desarrollar alimentos orgánicos, con menos agroquímicos y más sanos para las futuras generaciones.

Aumentos en la temperatura del país, disminución en las precipitaciones y posibles impactos en la biodiversidad e incluso en la salud de las personas, son algunos de los efectos observados causados por el cambio climático, según un informe presentado por el Ministerio del Medio Ambiente en 2017. Estas circunstancias presentan importantes desafíos al sector agroindustrial para poder desarrollar una agricultura moderna, competitiva y respetuosa con el medio ambiente.

Es por ello que el Centro de Investigación en Polímeros Avanzados (CIPA) y el Comité Iberoamericano para el Desarrollo y Aplicación de los plásticos en la Agricultura (CIDAPA), reunieron al Gobierno, universidades y empresas en el Seminario Internacional de Plásticos en Agricultura, realizado el pasado miércoles 14 de noviembre en el Hotel Diego de Almagro Lomas Verdes de Concepción.

Para Dr. Claudio Toro, Director de CIPA, el objetivo del Seminario fue generar una discusión necesaria dada la contingencia internacional y considerando la aplicación de la Ley de Responsabilidad Extendida al Productor (REP) en nuestro país, así como también formar un comité chileno que permita tener una plataforma para interconectar y transferir tecnologías al sector productivo.

Investigación, desarrollo e innovación en la aplicación de polímeros

Los efectos del cambio climático han traído consigo nuevos problemas para los agricultores, en los que la aplicación de polímeros podría ser la solución. Entre algunas de las innovaciones destacadas durante el Seminario se encuentran el uso de mallas en sistemas de instalación, para realizar un mejor control de plagas en plantaciones y disminuir el daño producido por heladas y granizo.

Richard Bastías, académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción, explicó que a partir de una investigación no solo han podido diseñar materiales de mayor durabilidad y resistencia mecánica, sino que han desarrollado mallas monofilamentadas bicolor que previenen el daño producido por golpes de sol, así como la creación de un Manual de Manejo de Huertos de Manzanos bajo Mallas para el Control de Daño por Sol.

Otras casas de estudio también están realizandoinvestigaciones similares en aplicación de polímeros. Lorena Armijo, Licenciada en Química de la Pontificia Universidad Católica, expuso un nuevo material de la empresa Novamont, que se puede compostar en instalaciones industriales. “Consideramos la biodegradabilidad como una oportunidad, ya que nuestros productos permiten una reducción de costos y reducción neta de residuos plásticos con beneficios para los agricultores. Nuestros resultados de campo observan mayor enraizamiento y menor espesor, así como beneficios en cuanto a estrés hídrico, crecimiento y control de malezas”.

También existen ventajas del uso de polímeros en la mejora de la calidad y la cantidad de producción, como el caso de la empresa C. Abud & Cía, que realizó un diseño experimental de tratamiento en cerezos en las localidades de Graneros, Comalle y Sagrada Familia, realizando evaluaciones en temperatura e incidencia de plagas y enfermedades.

Raimundo Cuevas, Gerente Técnico de la Compañía, presentó resultados que dan cuenta de cómo el uso de plástico reduce el estrés en las plantas. “Aumentaron los indicadores de firmeza post-cosecha y disminuyó la cantidad de MDA en el estado del pedicelo. Las conclusiones a las que llegamos es que tenemos herramientas y tecnología para defendernos de todo lo asociado al cambio climático”.

Jorge Olivera, Gerente de Negocios Agrícolas para Latinoamérica de A. Schulman concuerda en que “la tendencia es una demanda de alimentos que sean frescos, seguros en origen e inocuos”. Durante el Seminario, destacó que los polímeros plásticos actúan como un acelerador y amplificador del efecto natural, cumpliendo una perspectiva biomimética y ayudando a proteger los cultivos, conservar la estructura del suelo, su humedad y su capa freática. Sin plástico, más del 60% de la producción de frutas, vegetales y lácteos se perdería”, indicó.

Una visión similar aportó Alejandra Norambuena, Gerente Comercial de ARAVA, empresa ubicada en Arica que desarrolla productos y transfiere tecnología. Su propuesta de valor es aprovechar las bondades de la plasticultura, práctica de usar materiales plásticos en aplicaciones agrícolas, para producir cultivos fuera de temporada. “Pasamos de una producción anual de 40 toneladas de tomate, a una segunda etapa de 80 toneladas. Ahora producimos 240 toneladas de tomates y abastecemos a todo Chile, durante todo el año”.

En tanto Guillermo González, Jefe de la Oficina de Economía Circular del Ministerio de Medio Ambiente, expresó que el modelo actual contempla una economía en la que transitamos desde materias primas, a productos y posteriormente residuos. “Debemos superar la lógica de la economía lineal y avanzar hacia nuevos modelos que pueden poner a Chile como una de las capitales globales en esta materia. ¿Cuál será la lógica? Establecer que los productores no solamente están vendiendo un producto, sino que también un potencial residuo, con las regulaciones que eso comprende“.

Durante el Seminario también expuso uno de los organizadores, Hello Castellón, Presidente de CIDAPA, quien mostró ejemplos claros de cómo la plasticultura ha mejorado el medioambiente, con casos en México, Venezuela, Argentina, Perú y Bolivia. En el caso de Chile, hay proyectos importantes que se están gestando en el desierto de Atacama, en los que el plástico permite generar una agricultura sustentable. Un ejemplo es la tecnología chilena de sistemas para capturar gotas microscópicas, conocidas como atrapanieblas.

La plasticultura implica el uso de plástico en áreas de mayor desarrollo de iberoamérica y su crecimiento ha alcanzado un 5% de crecimiento en aplicaciones como riego por goteo, acolchado y cultivos protegidos. Tiene enormes posibilidades de crecimiento a corto y mediano plazo en los países de la Cuenca del Pacífico, siendo un insumo relevante para el reto agroalimentario del año 2050”.

Dr. Claudio Toro y Hello Castellón cerraron el Seminario con el lanzamiento de Chile como anfitrión del XVI Congreso CIDAPA 2019, valorando el alto nivel de discusión y propuestas para enfrentar los problemas climáticos, destacando a los polímeros plásticos como poderosos aliados en la producción de alimentos sanos que puedan satisfacer a la población.

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CIPA

El Centro de Investigación en Polímeros Avanzados, CIPA, es una entidad regional que apoya el desarrollo sostenible al impulsar la economía circular, generando nuevos materiales basados en polímeros de origen  natural, sintético y reciclado, que agregan valor a la sociedad, al medioambiente y al ecosistema local y nacional.