Expertos definen sus prioridades ante nuevo Ministerio de Ciencia

08/20/2018 / POR / En Política científica, Últimas Noticias

Por Nicolás Álvarez, Diario El Sur

A fines de mayo se marco un hito en el país. Con 130 votos a favor y una abstención, la Cámara de Diputados aprobaba la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. La acción del Parlamento se consolidó dos meses y medio después, luego de que el lunes recién pasado el Diario Oficial publicara los 33 artículos que contiene la nueva ley.

Mediante esta inédita institucionalidad, y según lo establece la normativa, el Estado buscará desarrollar un marco general “que estructure, impulse, coordine y promueva las actividades de ciencias, humanidades y desarrollo tecnológico en todas sus etapas”, con la finalidad de aportar al desarrollo sustentable y de bienestar social.

De este modo, la creación de la nueva cartera ha despertado el interés y eleva las expectativas de las personas ligadas a la ciencia y tecnología, aunque también sus preocupaciones, sobre todo en la Región del Biobío.

Puntos claves

Parte de las tareas que establece la Ley 21.105 es la creación de secretarias regionales ministeriales, las que deberán estar agrupadas en no más de cinco macrozonas a nivel nacional. Para la vicerrectora de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Concepción, Andrea Rodríguez, este es un punto clave dentro de la nueva institucionalidad, ya que “hay que hacer que estas macrozonas funcionen de forma integrada, considerando las zonas extremas del país y las particularidades de cada región”.

Este aspecto también genera interés en la académica. A su juicio, Biobío es una de las candidatas para asumir la tarea de agrupar a dos o más secretarías ministeriales. “Obviamente, creo que la masa crítica que existe en la Región da muestra de que hay necesidades claras y que pueden sustentar la idea de que aquí se cree una macrozona (…) Este es uno de los sectores que tiene más índices de investigación a nivel nacional”, afirma Rodríguez.

En tanto, Mónica Tapia, vicerrectora de Investigación y Postgrado de la Universidad católica de la Santísima Concepción, plantea que las expectativas están enfocadas, principalmente en la participación que puedan tener las universidades en la elaboración de los reglamentos que articularán al ministerio, “porque lo que se publicó (en el Diario Oficial) es solo la estructura general (…) y eso hay que trabajarlo de manera activa con las universidades y no de forma simbólica”. Agrega que esto último es primordial porque las casas de estudio son las responsables de generar el 90% de la investigación del país.

Otro aspecto que abarcará la creación del ministerio es la conformación del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo, cuyo objetivo será asesorar al Presidente de la República en materia científica y en la elaboración de propuestas y estrategias a largo plazo.

“Nos interesa la manera en que se constituirá este consejo, porque queremos que haya una fuerte presencia regional entre sus 14 miembros”, sostiene el vicerrector de Investigación y Postgrado de la Universidad del Bío-Bío, Mario Ramos.

Añade que como la ley establece que debe existir proporcionalidad regional, la idea es que, “al menos la mitad de ese consejo sea integrado por personas provenientes de las regiones del país”.

“Será interesante que los centros de desarrollo científico y tecnológico que hay en las regiones se mantengan y que además sean fortalecidos (…) Esto servirá para que nuevas empresas inviertan en la Región”, señala Claudio Toro, director ejecutivo del CIPA.

“La creación del ministerio es una tremenda noticia porque dentro de la nueva lógica, los aspectos que tienen que ver con la divulgación científica y la creación de una cultura científica son muy relevantes”, expresa Juan Carlos Gacitúa, director del CICAT.

Noticia original

El Centro de Investigación en Polímeros Avanzados, CIPA, es una entidad regional que apoya el desarrollo sostenible al impulsar la economía circular, generando materiales poliméricos en base a desechos que agregan valor a la sociedad, al medioambiente y al ecosistema de negocios local.